
viernes, 24 de julio de 2009
domingo, 12 de julio de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
"Fantasía Ensamble" se presenta en la Casa de la Música
El quintento presentarà repertorio popular ecuatoriano y de varias cantautoras e intérpretes hispanoamericanas tales como Mercedes Sosa, Chabuca Granda, Toto la Momposina, Ana Torroja entre otras. Los arreglos vocales han sido escritos por Segundo Cóndor, Giovanni Mera y Donald Régnier (guitarrista francés radicado en Quito). Jairo Arciniega en la dirección escénica. En Fantasía se destaca el trabajo polifònico vocal y escénico. Es un universo muy femenino y único en su género en nuestro país.
Para mayor información del grupo consulte: http://www.fantasia-ensamble.com/
NOTA: Al finalizar el concierto habrá TRANSPORTE gratuito, desde la Casa de la Música hasta la Estación Trole Norte.
No falten!QUERIDOS AMIGOS HAY UN ERROR EN LA HORA DEL AFICHE EL CONCIERTO A LAS 19 :30
Fuente: Casa de la Músicaviernes, 3 de julio de 2009
Escuchen el frescor de "All Angels"
lunes, 22 de junio de 2009
Coro de la Iglesia First Parish de Brünswick
Su registro oscila entre composiciones de clásicas, de Bach a Rutter, y canciones espirituales.
Han ofrecido obras grandes como la Misa en si menor, de Bach; San Pablo y Elijah, de Mendelssohn; el Réquiem, de Brahms; Réquiem y Gloria, de Rutter; La Creación, de Haydn; el Requiem, de Mozart; el Stabat Mater, de Dvorak y el Mesias, de Händel.
Sus presentaciones en Ecuador incluyen canciones espirituales de varias tradiciones mundiales, de los Estados Unidos y ecuatorianas.
La presentación se realizará este lunes 22 de junio, a las 19:30, en la iglesia de la Compañía. La entrada es gratuita.
Fuente: Fundación Municipal Teatro Nacional Sucre
jueves, 18 de junio de 2009
lunes, 25 de mayo de 2009
Sacado de Diario El Comercio
La iluminación fue rica en las escenas. Bolívar es interpretado por Marlon Valverde y Manuela Sáenz, en la foto, es María Isabel Albuja. ‘Manuela y Bolívar’ con fuerza musical
La obra (con un amplio elenco) estuvo bajo la dirección de Patricio Aizaga en el área musical, y de Chía Patiño, y María Elena Patiño en la puesta en escena y escenografía, respectivamente.
‘Manuela y Bolívar’ tuvo un estreno, el miércoles, con equilibrio entre la orquesta y los cantantes. Aunque en dos pasajes el volumen de la orquesta opacó ligeramente las voces. Si bien la intención fue exaltar la humanidad de los protagonistas sobre la referencias épicas e históricas, la actuación de Manuela fue frágil y a la de Bolívar le faltó garbo. A pesar de ello, fue una interpretación que captó la emotividad de los momentos históricos.
El inicio de la obra es el preámbulo para la aparición de Manuela, quien busca a su criada preguntando: “Jonatás ¿dónde estás?”. La orquesta jugó con las melodías de las maderas, acompañando el canto de la soprano María Isabel Albuja. Al final de la pieza, la orquesta levantó su volumen para replicar a Manuela.
El coro logró un timbre solemne y festivo que recibió la llegada de Bolívar, cuando conoció a Manuela. Después de que ella marcara el ritmo con palmadas, la orquesta tocó ritmos musicales de los países bolivarianos.
Los desplazamientos manejaron el concepto del péndulo, es decir que cantantes, actores y figurantes transitaban constantemente de un costado al otro. Este aspecto se relacionó con el manejo del tiempo; en ello, la escena de la muerte de Sucre, propone con inteligencia una elipsis.
La obra de Luzuriaga recoge momentos importantes de la historia y retrata escenas cotidianas como en el pasaje ‘Monta a caballo’; también, los detalles que construyen el amor entre Manuela y el Libertador.
La coordinación y la intención de ciertas coreografías se entorpeció con la aglomeración de personas. Asimismo, hubo marchas lineales en la escenografía simbólica y funcional que sorteó las dificultades geográficas del libreto.
Redacción Cultura
viernes, 22 de mayo de 2009
viernes, 24 de abril de 2009
Artículo de Diario El Telégrafo
FOTO: CARLOS POZO / El TelégrafoLos integrantes del quinteto Clone usan máscaras para añadir misticismo a sus grabaciones
Bocapelo, Fantasía y Clone son los grupos más reconocidos del género, que se inició en el país en 2000.
Dentro de la sala de prensa, los seis miembros de Bocapelo hacían lo posible por rebatir los dardos que el nutrido grupo de periodistas lanzaba sobre ellos.
Se había terminado la sesión de clausura de la Asamblea Nacional Constituyente, y más de la mitad de los asistentes salían indignados por la interpretación a capella del Himno Nacional que el grupo hizo luego de la llegada del Presidente. ¿Por qué, preguntaban los representantes de la prensa seria, se burlan del Himno Nacional?
El episodio, más allá de lo anecdótico, muestra a la vez ambas caras de una moneda que se acuñó en el año 2000, cuando se fundó el primer ensamble vocal que tuvo Ecuador: por un lado, el prestigio a nivel mundial que le otorgó a Bocapelo el privilegio de interpretar el Himno en aquella ocasión; por el otro, el desconocimiento que todavía existe de ello en el país generó las descontentas reacciones.
Hace nueve años, el panorama de la música a capella estaba sembrado de agrupaciones corales, que llegaron a Ecuador de la mano de la iglesia católica, y se visibilizaron dentro del ámbito artístico-cultural cuando en 1954 se fundó el Coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Pero había quienes pensaban que faltaba algo; y con Juan Carlos Velasco a la cabeza, cinco disidentes del Coro Pichincha crearon Vozteso, una agrupación que pretendía revolucionar la forma de cantar en el país. El grupo duró seis años y parafraseando a Velasco “tuvo la facultad de cantar muchísimo”, pues la versatilidad de sus integrantes les permitía moverse en muchos géneros, para no solo salir del país y ganar prestigio internacional, sino que además se convirtieron en los anfitriones de un festival internacional, “Cuando las campanas suenan”, que en 5 ocasiones reunió en Quito a los mejores exponentes mundiales del género.
Cuando los integrantes de Vostezo decidieron separarse parecía morir con ellos toda inquietud musical distinta a los formatos convencionales. Pero habían sembrado una semilla, que poco tiempo originó una explosión de grupos en diversas ciudades del país, que comenzó con la creación de Solovox, agrupación quiteña especializada en jazz, en 2003, y que hoy tiene tres puntales que pueden considerarse los máximos representantes del género a nivel local: Bocapelo, sexteto de varones dirigido por el propio Velasco; Fantasía seis, sexteto femenino, a cargo de Maritza Eras, y Clone, el más reciente, que es un quinteto masculino.
Lo que más llama la atención de estos grupos es la capacidad de imitar sonidos instrumentales. Desde percusión hasta trompetas. Esto fue lo que chocó en la tarde de la Asamblea; el arreglo que Antonio Neumane imaginó para vientos fue “sampleado” por los cantantes, lo que provocó la idea de que se estaba caricaturizando el Himno.
“Sólo era una versión vocal”, se defiende Velasco, “no está transgredida una sola nota, un solo acorde, ni siquiera el texto…”. Y el haber sido ellos los escogidos para hacerlo cobra sentido cuando el director explica que, a diferencia de Vozteso, lo que Bocapelo busca es reivindicar a la música nacional.
Clone es otra historia. Entrar al sitio de ensayo es envolverse de mística. Todos llevan una máscara, según dicen, para romper la idea espectacular de que la imagen es lo que vende; y para ponerle más misterio al asunto, ninguno de ellos usa su nombre real, sino un seudónimo de acuerdo a cada una de sus personalidades: Romeo (como el de Shakespeare), Charly (Por el argentino García), Deken (forma estilizada del conde de Kent, otro personaje Shakespereano) y Sansar (por el escudero de Don Quijote). El nombre del grupo está sacado de un cuento de Julio Cortázar y la propuesta, a diferencia de Bocapelo, va más por el lado del pop.
Debutaron frente a los cubanos de Vocal Sampling, la agrupación más importante de Latinoamérica, y hoy se encuentran en pleno auge, con una serie de conciertos de entre los que destaca el que presentarán el viernes 24 de abril en las salas del cine Ocho y Medio en Quito.
Junto a ellos, otros grupos como Cancionero Coral, de Loja, Las tres Marías, de Esmeraldas, el quinteto de Juan Carlos Urrutia, de Guayaquil, o el Sexteto de Cuenca, completan el nuevo panorama del género a capella en Ecuador. Nueve años después, el movimiento continúa.
Javier López Narváez
xlopez@telegrafo.com.ec
Reportero
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Fuente: Coro de la Universidad Central del Ecuador


