NO SE PUEDE MORIR EN ESE CARPUELA

Juan F. Ruales

Mi buen amigo Jorge Luis Narváez me acaba de circular una carta en la que comunica que Milton Tadeo a quien, al menos yo le denomino “El padre de la bomba”, se está muriendo de cáncer en su humilde casa en Piquiucho. En ella cuenta, que Milton tiene 53 años y que en su segundo matrimonio con María Rosario Borja tiene un niño de apenas tres años llamado Shoel quien, ajeno a la tragedia, juega a la pelota en el patio de tierra de la casa. Es una carta-protesta, más que un lamento. ¿Cómo es posible que un hombre que prácticamente reinauguró la historia de la negritud choteña a nivel musical y que compuso la bomba más representativa de su género, (tanto por su riqueza melódica y poética, cuanto por su contenido social), no haya tenido hasta este momento el reconocimiento económico que por ley le corresponde por concepto de regalías, al ser su tema “Yo no puedo vivir en este Carpuela” uno de los más cantados por diferentes grupos y artistas provinciales y nacionales?

Milton Tadeo es referente y guardián de nuestra identidad intercultural imbabureña, por lo que las instituciones públicas y privadas sin necesidad de rogarlas, deberían por conciencia, reconocer a este humilde hijo de la tierra que, cuando se vaya y espero que no sea pronto, nos deja un legado de orgullo identitario que difícilmente se podrá imitar, aunque al menos habría que intentarlo. Por mi parte, me uno a Jorge Luis en este reclamo y le rindo homenaje a quien nos ha dado otra razón suficientemente profunda para sentirnos orgullosos de nuestra imbabureñidad. No se puede morir Milton Tadeo así tan olvidado en ese Carpuela.

Fuente: Juan F. Ruales.